En el Corredor del Yaguazo reconocemos que los adiestramientos para el manejo, restauración y conservación de ecosistemas, la educación ambiental y otros proyectos de alcance comunitario son una parte esencial de nuestra labor como co-manejadores de la reserva Ciénaga Las Cucharillas. Igualmente, creemos firmemente que no hay sustituto para el aprendizaje práctico a través del contacto directo con la naturaleza, para inspirar a las personas a convertirse en administradores de por vida de su entorno natural.
En colaboración con varias organizaciones hemos desarrollado talleres, adiestramientos, charlas y actividades de educación ambiental que utilizan estrategias para que el participante alcance una conexión profunda con la naturaleza y la importancia de proteger nuestros recursos. Los proyectos desarrollados tienen como objetivo principal asegurar que nuestras comunidades estén conectadas con los ecosistemas que les rodean, que comprendan el rol de la ciencia en la conservación y sean capaces de implantar medidas para promover el uso inteligente y sustentable de la reserva y el ambiente en general.
Entre estos proyectos podemos mencionar: educación, charlas y talleres a escuelas públicas y privadas, universidades, comunidades diversas, entidades privadas y gubernamentales sobre qué son los humedales y su importancia, recorridos interpretativos en la Reserva Natural Ciénaga Las Cucharillas, adiestramientos de capacitación a maestros y personal del voluntariado, actividades ambientales (Día del Planeta Tierra, Día del Agua, Festival de Aves, Día del Humedal, entre otros), desarrollo de simposios, participación en eventos ambientales, mentoría y apoyo técnico para el desarrollo de investigaciones y trabajos de campo y difusión de recursos y material educativo. Este último incluye la diseminación de la información sobre el Corredor del Yaguazo y el ecosistema de la ciénaga, exhibiciones, programas de radio, programas de televisión y material escrito.
A través de nuestras iniciativas se impactan anualmente, de manera directa, 3,500 personas, las cuales se involucran en la conservación del humedal integrándose en actividades como: proyectos de investigación, trabajo voluntario, reforestación, desarrollo de inventarios, charlas educativas, talleres de capacitación y recorridos interpretativos. El alcance indirecto de estas actividades se traduce en el impacto de 7,500 personas en un año, y 80,000 personas en 10 años, como resultado de su efecto multiplicador.


